lunes, 19 de noviembre de 2007
"Legado y Posibilidad"
“Legado y posibilidad.” por Mariano Mariani
Nuestro pasado en parte nos explica[1], pues nuestra conformación biológica, psíquica y espiritual, hunde sus raíces en la historia. Respetando y tratando de valorarlo en su justa medida podemos buscar en él los elementos que nos ayuden a comprendernos. De tal manera que tomando conciencia podamos enriquecer el abordaje a nuestra realidad. Pues sino se es conciente los elementos que nos constituyen actuaran sin nuestro consentimiento. Tanto la historia, como la Filosofía, y los demás saberes, de forma, cada vez más interconectadas, propician un desarrollo de la conciencia de la dignidad humana. Esto es, darnos cuenta, aproximarnos a saber que somos. Claro que la humanidad toda a lo largo de sus años ha acumulado una gran herencia y uno ante tal cúmulo se encuentra ínfimo en su labor de rescate. Por tal motivo debemos emprender una interminable y paciente labor. La educación, en un sentido amplio, ha de ser, esencialmente su vértebra y las fuentes, nuestro material (escrita, oral, las obras de artes, etc.) fundamental. Por esto podemos decir que en nosotros yace un legado que nos condiciona pero que no nos determina, pues en la medida en que somos libres de rescatarlo podemos a partir de ellos decidir, elegir, tenemos una gran carga de posibilidad, de alternativas, de caminos por optar. Somos posibilidad liberadora. Por eso trato de hacer ajeno el pensamiento que considera que por nacer en un determinado lugar, por ser hombre o mujer, por tener tantos años, mas o menos “capacidades”, el hombre se vería favorecido o disminuido en sus posibilidades, tenemos que lograr tener conciencia del derecho que tiene el hombre de ser él quien pueda sentir la libertad. Claro que este derecho tiene su correspondiente deber, el de asumir la responsabilidad de nuestra existencia. Dice Máximo Chaparro, refiriéndose al estudio de la historia de Occidente: “Es necesario el análisis de este complejísimo proceso histórico para poder repensarlo desde nuestra situación latinoamericana. Es una manera de comenzar a pensar por nosotros mismos. Y lo que es más importante: reconocernos en nuestra complejidad y diferencia de otros pueblos y culturas”
[1] “Grecia constituye, así como más tarde el judeo Cristianismo, una de las raíces históricas del mundo al que pertenecemos” Máximo Chaparro, El hombre en el mundo Cultural Griego.
Nuestro pasado en parte nos explica[1], pues nuestra conformación biológica, psíquica y espiritual, hunde sus raíces en la historia. Respetando y tratando de valorarlo en su justa medida podemos buscar en él los elementos que nos ayuden a comprendernos. De tal manera que tomando conciencia podamos enriquecer el abordaje a nuestra realidad. Pues sino se es conciente los elementos que nos constituyen actuaran sin nuestro consentimiento. Tanto la historia, como la Filosofía, y los demás saberes, de forma, cada vez más interconectadas, propician un desarrollo de la conciencia de la dignidad humana. Esto es, darnos cuenta, aproximarnos a saber que somos. Claro que la humanidad toda a lo largo de sus años ha acumulado una gran herencia y uno ante tal cúmulo se encuentra ínfimo en su labor de rescate. Por tal motivo debemos emprender una interminable y paciente labor. La educación, en un sentido amplio, ha de ser, esencialmente su vértebra y las fuentes, nuestro material (escrita, oral, las obras de artes, etc.) fundamental. Por esto podemos decir que en nosotros yace un legado que nos condiciona pero que no nos determina, pues en la medida en que somos libres de rescatarlo podemos a partir de ellos decidir, elegir, tenemos una gran carga de posibilidad, de alternativas, de caminos por optar. Somos posibilidad liberadora. Por eso trato de hacer ajeno el pensamiento que considera que por nacer en un determinado lugar, por ser hombre o mujer, por tener tantos años, mas o menos “capacidades”, el hombre se vería favorecido o disminuido en sus posibilidades, tenemos que lograr tener conciencia del derecho que tiene el hombre de ser él quien pueda sentir la libertad. Claro que este derecho tiene su correspondiente deber, el de asumir la responsabilidad de nuestra existencia. Dice Máximo Chaparro, refiriéndose al estudio de la historia de Occidente: “Es necesario el análisis de este complejísimo proceso histórico para poder repensarlo desde nuestra situación latinoamericana. Es una manera de comenzar a pensar por nosotros mismos. Y lo que es más importante: reconocernos en nuestra complejidad y diferencia de otros pueblos y culturas”
[1] “Grecia constituye, así como más tarde el judeo Cristianismo, una de las raíces históricas del mundo al que pertenecemos” Máximo Chaparro, El hombre en el mundo Cultural Griego.
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4 comentarios:
Gracias, Mariano, por tu aporte. Es para reflexionar todo lo que has escrito. En la configuración de nuestra conciencia, a menudo alienada por una colonización pedagógica sistemática, se juega nuestro destino. Y hacia ello debieran apostar nuestras universidades. Un abrazo. Máximo
Mariano.
Siento más atractiva la idea de destino asociada a la de perfilamiento que a la de fatalidad. Tu visión es rica en tanto que de ella devienen las noción de igualdad y libertad. No somos igualmente dignos si nos oponen codicionamientos originales determinantes, y por tanto mucho menos libres.
Gracias, Mariano. Valoro esta oportunidad de reflexión y lo relaciono con lo que expresa Cassirer, acerca que vivimos en un universo simbólico: el lenguaje, el mito, el arte y la religión forman parte de este universo, esta urdimbre complicada de la experiencia humana.Vivimos en medio de emociones, esperanzas y temores, ilusiones y desilusiones, fantasías y sueños. ¿Cuánto o en qué medida juega la libertad en nuestro destino?
Qué pregunta se ha panteado Silvina... Esperanzas y temores. Ilusiones y fantasías. ¿Libres? ¿Hasta dónde?
Luego, el lenguaje, el arte, la religión, etc... El mundo de la vida, en el cual está latente el sentido y el deseo liberador del ser humano.
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