jueves, 15 de noviembre de 2007

UN PROYECTO DE EXTENSIÓN

Cuando la vida de las universidades es intensa, en profundidad, es posible hablar de comunidad universitaria, más allá de lo organizacional y administrativo. Lo peculiar de las universidades no es la producción de bienes y servicios sino algo más hondo, la vida real de la inteligencia que actuando genera ciertos productos intangibles (para llamarlos de algún modo). En realidad, son saberes que pueden o no servir para modificar cosas o procesos.
Una universidad que sea exclusivamente consumidora de conocimientos parece un contrasentido. En realidad, debiera ser productora. Si lo es, surgen sus tres funciones básicas: docencia, investigación y extensión. Están relacionadas, son como vasos comunicantes.
Esto proceso complejo se inicia en la unidad elemental (por lo menos en la organización de casi todas las universidades del mundo), a saber, la cátedra. Naturalmente que allí la actividad no se centra en la difusión de conocimientos, ni en el dictado de apuntes, o explicación de libros. Todo ello está bien. Pero no es lo esencial. Eso tambien lo puede hacer muy bien un canal de televisión. En la cátedra univeritaria se estudia, investiga, piensa, o el verbo que se quiera uitizar para precisar la vida de la inteligencia. (Lo mismo debería hacerse, se puede decir, en el resto del sistema educativo. Y está bien que así sea. Pero lo especifico de la universidad, es su capacidad crítica para repensar el mundo vivido a los fines de recrearlo y transformarlo en una morada más digna o más humana. Harto complejo y dificultoso, por cierto).
Si la realidad es como se ha indicado, la cátedra universitaria naturalmente produce saberes que necesita comunicarlos, hacerlos extensivos al medio, a la comunidad o región.
Y aquí el campo de acción se abre a muchísimas dimensiones. Una de ellas puede ser la producción sustentable de la soja, otra la capacitación de recursos humanos para los desafíos que presenta la educación, hoy. Y así todo el campo, casi infinito, de la vida humana (individual o colectiva).

En este orden es muchísmo lo que podemos hacer desde nuestro lugar de trabajo, en la subsede Gualeguaychú de la Uader. Por ejemplo, colaborar con nuestros colegas más cercanos par repensar nuestra práctica docente y qué esquemas cognitivos son necesarios para responder a las demandas de niños , adolescentes y jóvenes, hoy. Toda una tarea de extensión que solidariamente se puede y debe realizar.

1 comentario:

Escritores de Basavilbaso dijo...

En la medida que podamos transmitir a nuestros colegas las experiencias de aprendizaje que tenemos en la facultad, lo cerca que están de los problemas cotidianos que tenemos en los distintos niveles que trabajamos, seguramente la realidad irá cambiando.
No se puede seguir culpando al nivel inmediato inferior de los problemas educativos de niños y adolescentes, de jóvenes que llegan a la universidad golpeándose contra muros infranqueables. Debemos actuar solidariamente, aportando nuestros "dones", nuestro estudio, nuestro sacrificio, nuestros ojos rojos de leer, nuestros dedos entumecidos de de escribir, nuestros oidos asombrados, maravillados de escuchar.
¡Qué bueno sería que nuestros alumnos nos valoraran como valoramos a Máximo! ¿No les parece?
¡Que así sea!